El dolor por lesiones deportivas es una señal de que algún tejido del cuerpo —como músculos, tendones, ligamentos o articulaciones— ha sido dañado durante la práctica de actividad física. Puede presentarse de forma aguda, como un esguince o una fractura, o de forma crónica, como una tendinitis o una lesión por sobreuso. Aunque es común en deportistas profesionales, también afecta a personas que practican ejercicio recreativo o inician actividad física sin una preparación adecuada.
El dolor puede variar en intensidad y afectar el rendimiento, la movilidad e incluso las actividades cotidianas.





















